miércoles, 25 de febrero de 2009

REFLEXIONES PARA UNA CRISIS

En estos tiempos en los que toda la sociedad reclama soluciones para la CRISIS, es un deber reflexionar sobre la misma, y una buena forma de aproximarse a la misma es reflexionar sobre lo que el sentido común te dice que NO hay que hacer:

1. NEGARLA. Si una crisis guarda mucha semejanza con una enfermedad, todos estaremos de acuerdo en que no solo no se arreglará con negarla, sino que lo más probable es que en el empeño por negarla, profundicemos en las causas que la han provocado.

2. ACTUAR CON PRECIPITACIÓN. Probablemente este es un “subproducto” del punto anterior; si la hemos negado, habremos consumido un tiempo y una confianza (gran palabra sobre la que reflexionar), que nos haga actuar luego con precipitación y nerviosismo. Las soluciones que podamos implantar rápidamente, es probable que sólo resuelvan los síntomas, pero no el origen de la enfermedad.

3. INTENTAR RESOLVERLA A CORTO PLAZO. En aquellos casos en los que la crisis sea consecuencia de la puesta en cuestión de todo un modelo económico, la solución será larga y nada hay peor que afrontar un Maratón como si uno fuera a correr los mil metros lisos; eso sólo puede traernos males mayores.

4. ENDEUDARSE EN INVERSIONES IMPRODUCTIVAS. Al fin y al cabo, la deuda pública no es más que otra manera de impuestos y a nadie se le ocurriría, cuando tiene la empresa al borde de la suspensión, el pedir un préstamo para pintar la nave, por mucho que eso mantenga a la gente ocupada. El mercado, siempre vigilante, lo juzgará y bajará nuestra calificación crediticia (otra vez la Confianza, la que tienen en nosotros los de fuera).

5. CULPAR A UN TERCERO. Si el único diagnóstico que somos capaces de emitir es que la culpa la tiene un tercero, eso nos valdrá mientras al tercero le vaya mal, pero si un día ese tercero se cura y nosotros no, entonces la realidad se mostrará con toda su crudeza y tendremos menos tiempo para resolverlo.

6. ERRAR EN EL DIAGNÓSTICO. Si el problema era de modelo -excesivo ladrillo y excesivo crédito- no se puede resolver poniendo más ladrillos y manteniendo el crédito. Algún día deberemos hacer un análisis de las oportunidades de España en el mercado mundial.

7. TRASMITIR NERVIOSAMENTE CONFIANZA. Repetir de manera sobreactuada el mensaje de la Confianza (imprescindible por otra parte) no la genera gratuitamente. Los mercados y las empresas son los suficientemente maduros como para no confundir el marketing con la calidad del producto.

8. ESTABLECER APRIORISMOS. Si con anterioridad al diagnostico y la generación de alternativas hemos establecido apriorismos como “no a los decretazos”, tal vez nos estemos cerrando alternativas que al final sean necesarias; tal vez la gente prefiera un empleo sin indemnización a no tener empleo; claro que ¿para qué buscar empleo si el estado me va a mantener y ampliar las coberturas?

9. RECHAZAR EL CONSENSO. Si en algún momento hace falta el consenso y pactos de estado con el conjunto de las fuerzas políticas, es en épocas de crisis; si se piensa que no se necesita o, cuando se pide, se espera un cheque en blanco, la salida será mas dura.

10. COBARDÍA. Un cambio de modelo puede conllevar decisiones no muy populares. Si uno sólo es valiente con las empresas y no con los ciudadanos, el cambio de modelo (que como todos, genera resistencia al cambio) será más traumático.

11. PERDER EL FOCO. Las crisis son momentos para estar muy centrado y las maniobras para despistar pasan factura.

Estas reflexiones son de puro sentido común. Pensemos en cuántos errores hemos cometido, seamos humildes, corrijamos y construyamos la confianza necesaria para salir todos juntos de la crisis.

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